Balas, botes y bancarrotas
Traducción de Javier Calvo
Al Alvarez, un inglés aficionado al riesgo, a la aventura y a lo estadounidense, llevaba a gala ser el único poeta publicado que haya competido en el Campeonato Mundial de póquer de Las Vegas. Fruto de esa experiencia en la élite, su erudición y su pasión por los naipes, este libro es tanto una historia social como una oda a un juego cuya mística debe mucho al desarrollo de dos fuerzas complementarias: el espíritu igualitarista de la democracia moderna y el culto desmedido al éxito y al dinero.
Desde la primera referencia publicada al póquer (o, más bien, a sus trampas) en 1844 hasta las hazañas de leyendas como «Texas Dolly» Bronson, «Puggy» Pearson, «Amarillo Slim» y el más famoso de todos, «Wild» Bill Hickok, cuya muerte en una partida de cartas nos legó la expresión «mano del muerto» (dos ases y dos ochos), Alvarez repasa los anales —grandes duelos, manos inolvidables, héroes y villanos— de un juego capaz, como ningún otro, de propiciar bancarrotas fulminantes y enriquecimientos vertiginosos.
Este libro no ayudará al lector a perder menos dinero, pero hará las delicias de cualquiera que esté interesado en el póquer o, sencillamente, en el fino arte del engaño, la astucia y el cálculo de probabilidades.
CRÍTICA
La palabra que mejor define la vida de Al Alvarez es “suerte”. Pero hay otro término de seis letras más adecuado para definir la vida que escogió vivir: “riesgo”.
John Sutherland, The Guardian
Al Alvarez es el hombre más caballeroso y amable que ustedes o yo jamás podríamos conocer.
John Le Carré
Una introducción perfecta para principiantes y un viaje nostálgico para los ya adictos al juego.
The Observer
Nadie escribe mejor sobre póquer que Alvarez.
Evening Standard
Un recorrido ameno, lleno de anécdotas y sin tecnicismos por la historia del póquer y sus momentos álgidos, repleto de buenas historias.
Literary Review
Al Alvarez (Londres, 1929-2019) fue un poeta y ensayista inglés, además de un apasionado del deporte y la aventura. Estudió en Oundle School y en la Universidad de Oxford. Entre 1955 y 1965 fue editor de poesía del diario The Observer, en cuyas páginas dio a conocer a jóvenes poetas como Robert Lowell, Sylvia Plath y Ted Hughes, con quienes acabó trabando una estrecha amistad. Escribió numerosos libros de poesía y de crítica literaria, y dedicó varias crónicas y ensayos autobiográficos a los temas que más le preocuparon e interesaron a lo largo de su vida: la natación, el póquer, la escalada, el suicidio y la vida después del divorcio. Estas inquietudes personales dieron lugar a sus libros más emblemáticos: El dios salvaje (1971), Life After Marriage (1982), Alimentar a la bestia (1988) y En el estanque (2015).